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Soledad de a dos

El dúo creativo de Andrés León Becker y Javier Solar en guión y dirección nos presenta su primera obra Más Que A Nada En El Mundo (2006), flamante ganadora de Mejor Opera Prima Mexicana en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara. Más allá de la alegría de obtener este reconocimiento, el equipo de trabajo había confesado estar disconforme por no haber sido incluídos en la sección Iberoamericana, considerando que su película era de una calidad para una sección del festival más importante que la local. Enojo que podría atribuirse al largo tiempo que se tomaron para escribir la historia (del 2001 al 2005, cuando empezaron a rodar), y al cuidado de detalles en la cinematografía (Damián Garcia) y la música (Benny Ibarra & Austin TV).

Ambientada en un tono oscuro y de tensión, esta historia sobre la soledad y los problemas de Emilia (Elizabeth Cervantes) como madre soltera en busca de un nuevo amor está contada desde un punto de vista interesante: el de su hija Alicia (Julia Urbini), de ocho años. A partir de esta decisión, la historia de ellas pasa a ser más la de Alicia: desde el comienzo de la narración, los planos a su altura, y las vivencias de cada relación casual de su madre mostradas a través de sus expresiones mientras espía al no poder dormirse. La foto favorita de Alicia donde ella y su madre están felices y sonrientes desaparece, y la importancia del buen recuerdo se desvanece momentaneamente para aparecer luego por accidente en manos de su vecino Hector (Juan Carlos Colombo). Diagnosticado con una enfermedad sin cura, Hector pasa en soledad los últimos días de su vida, y por algún motivo misterioso se queda con la foto. Este misterio sumado a la creencia de Alicia y una amiguita de la escuela de que su casa está al acecho de vampiros hace del drama y la lucha cotidiana de Emilia y Alicia una historia de suspenso particular.

Los celos de Alicia por la desatención y la desesperanza del vecino convierten las vacías noches de amor de Emilia en voyeurismo compartido. Las buenas actuaciones (que aunque no descollan son precisas), la textura, el ambiente climatizado por Becker y Solar, y la curiosidad de cómo la misteriosa fábula de vampiros se desenlazará entre amores y desamores nos sumergen en el film. Por momentos existe cierta magia que después parece quedarse a medio camino cuando las escenas se tornan algo repetitivas. El giro esperado se hace rogar; llega bien al final, y asi como lo anuncia el taxista, es algo obvio y cursi, como la canción que lo acompaña. Aunque el desenlace parece estar hecho para la felicidad del público–aunque cada vez los finales tan felices hacen menos felices a la gente– esta apuesta de primer película del dúo merece ser tenida en cuenta, y dejando algunas fallas de lado, nos presentan elementos para creer que tienen un buen potencial.