Desde este momento, Remezcla abandonará los términos “urbano” y “música urbana” al referirse al reggaeton, latin trap, dembow y otros géneros generalmente clasificados en la misma categoría, ya que son expresiones que están inextricablemente ligadas a una historia de exclusión y segregación dentro de la industria musical.

El término “urbano” o “contemporáneo urbano” fue acuñado en los Estados Unidos en los años setenta como un género de la radio, y fue utilizado como sinónimo de música negra, a pesar de que engloba varios géneros como el funk, el R&B, el soul y, luego, el hip-hop. Este término se ha utilizado en la industria discográfica y en las entregas de premios para separar a los artistas negros, mientras que hipócritamente permite a muchos artistas blancos navegar libremente dentro y fuera de numerosas categorías, incluyendo las urbanas.

Dentro de la música latina, el término urbano sirve de comodín de una mezcla diversa de géneros caribeños, incluyendo el latin trap y el reggaeton, pero el término viene con una historia llena de problemas que hiede a exclusión y rechazo, definiendo los géneros amados por los que muchos artistas lucharon.

Desde los autobuses del diablo rojo de Panamá hasta los caseríos de Carolina y San Juan, los artistas negros que allanaron el camino para lo que ahora es nada menos que un fenómeno del pop mundial tuvieron que abrirse paso a través de la discriminación, la exclusión en las entregas de premios e incluso la brutalidad policial, a la vez fueron borrados en gran medida de su narrativa histórica y de su retorica actual.

Y aunque el reggaetón, el Latin trap, el Latin R&B y el dembow se consideran géneros independientes entre sí, nos damos cuenta de que hay casos en los que es necesario encontrar una forma de referirse a este movimiento latino como un colectivo, sobre todo teniendo en cuenta que muchos artistas trabajan con más de uno de estos géneros, incluso dentro de un mismo álbum.

Por eso de ahora en adelante, al escribir sobre varios de estos estilos musicales, lo llamaremos “el movimiento” o simplemente “movimiento” para abreviarlo. Creemos que este término captura la esencia de lo que este movimiento global ha logrado, mientras que le da una connotación alentadora, libre de las nefastas implicaciones otorgadas por los líderes de la industria. Y es un término que no está muy lejos de El movimiento urbano, que muchos en la industria, como Alofoke, ya utilizan.

Este es un momento de la historia en el que las masas finalmente están comenzando a escuchar, y al desprendernos de sistemas y términos anticuados, podemos mover la brújula colectivamente hacia el futuro justo con el que muchos de nosotros hemos soñado. Este término fue discutido también con varias otras figuras del periodismo urbano, incluyendo a Jennifer Mota Valdez, Katelina Eccleston aka Reggaeton con La Gata, y Guru de Rapeton entre otros.

Sabemos que pueden surgir ciertas dudas, pero animamos a los artistas, nuestros amigos, compañeros periodistas, colegas, otras publicaciones a unirse a nosotros para producir un impacto duradero en la forma en la que escribimos, comercializamos, consumimos y contamos la historia de esta música maravillosa. Y desafiamos a los organismos de las discográficas, servicios de transmisión y premios a que vayan más allá de sus declaraciones inclusivas y que a través de la acción produzcan un cambio real.

También esperamos que este momento abra un diálogo más amplio dentro de nuestra comunidad musical sobre el anonimato y la exclusión de los artistas negros que crearon estos estilos, y que inspire a las masas no sólo a buscar las figuras fundamentales dentro del movimiento, sino también a destacar y dar cabida a los artistas negros que son ignorados en gran medida por las discográficas, las publicaciones y los aficionados a la música de la misma manera.

Como el artista de plena panameña Renato, una de las figuras claves encargadas de sembrar las semillas del reggaetón, le dijo una vez a Remezcla, “Las estaciones no querían tocar nuestras canciones porque decían: ‘No, esto es música negra… Nadie invirtió en nosotros'”. Éramos negros de la ciudad de Panamá. La gente decía: ‘Esta imagen se ve hermosa, y esta imagen se ve más o menos; déjame ir con los blancos’, y eso fue lo que pasó”.

Ya basta.