You can read this text in English here. Translation by Debora Olalla.

Hay momentos cruciales en los movimientos, y ahora que estamos transitando uno, es extraña la manera evidente y extraordinaria en la que este se está desencadenando. Muchos de nosotros nos despertamos con la mente y el corazón afligido todos estos días tras la muerte de George Floyd, un hombre de la raza negra considerado un “noble gigante” que siempre estaba alegre. Fue asesinado a manos de un policía blanco que también fue su compañero de trabajo en un club latino.

A ese dolor se le sumó un miedo agudo y justificado gracias a la retórica de un nacionalista blanco del “mundo libre” que incitaba a la violencia. A otros, los llevo a tomar conciencia de que son parte del problema.

Este momento es a la vez el inicio de una potencial revolución y un ajuste de cuentas masivo, que nos plantea una pregunta a todos nosotros: ¿Cuál será tu posición en este momento de la historia?

“Es terriblemente importante saber que no hay revolución sin evolución,” dijo una vez la artista y activista afro-Peruana Victoria Santa Cruz.

La solidaridad entre marrones y negros, dentro y fuera del paragua latinoamericano se ha solidificado lenta pero naturalmente a lo largo del último siglo. Hay hermosas, y también muchas similitudes lamentables en la forma en la que nuestras historias sucedieron y también en la forma en la que se relatan.

“Tenemos que fomentar mucho más la organización interracial.”

Por un lado, cuando se producen asesinatos sin sentido a manos de sistemas y personas a las que se les enseñó a odiarnos por las diferencias entre nuestro exceso de melanina y su piel lechosa, las imágenes—piensen en las imagen de Oscar Alberto Martínez Ramírez y su hija de 23 meses Angie Valeria o la de George Floyd con la rodilla de Derek Chauvin en su cuello—circulan, deshumanizando aún más estos sucesos que podrían ser evitados.

Por otro lado, está la parte de la historia en la que muchos se unen a favor de causas comunes. Nosotros sufrimos más las consecuencias de los problemas sistemáticos racistas como el encarcelamiento masivo y la desigualdad. Al mismo tiempo, hay cuestiones y perspectivas que no son las mismas–piensen en quien trajo a nuestros ancestros a este suelo y/o al de América Latina. Pero, de ahí surge la oportunidad de aprender unos de los otros y a compartir una ira sana que se une a una protesta organizada. Hay belleza tanto en nuestras similitudes como también en nuestras diferencias (ya sea en antecedentes, educación, ubicación, etc.).

La Guerra contra la Pobreza en Los Ángeles o la fuerte unión entre el Partido Black Panther y la Unión de Trabajadores Agrícolas en los años ’60 y ’70 son un par de ejemplos que me vienen a la mente. Ambos siempre lucharon el uno por el otro (porque a menudo eran las mismas luchas) y siempre hubo una fusión de mentes y espíritus.

Esa pasión a menudo compartida reside en el hecho de que hay una historia común de represión y de circunstancias injustas que son la consecuencia de una “colonización del poder.”

28 de mayo de 2020 en Minneapolis, Minnesota. Getty Images

“Cuando [nos unimos a la lucha de] los trabajadores del campo, no fue sólo por un año… fue algo cotidiano porque es una lucha de todos los dias,” dijo Bill Jennings, ex miembro del Partido Black Panther de 1968 a 1974. “Aprendiamos el uno del otro.”

La expansión de ese círculo exige el fin del silencio de la contraparte blanca, que ya no está permitido por nuestra comunidad latina en su totalidad.

Además, esto exige que los latinos (de todas las razas) se enfrenten a sí mismos y también a las verdades fundamentales de sus familias. ¿Ha influido en tu perspectiva la asimilación de las ideas angloamericanas, desde el concepto de belleza al de la religión,? ¿Entiendes la diferencia entre una raza y una etnia? ¿Eres racista/te quedas callado mientras otros exhiben tendencias racistas?

A medida que evolucionamos en algunos aspectos, también debemos evolucionar en otros y luchar con los patrones de pensamiento dañinos que están estrechamente entrelazados. ¿Estás dispuesto a desaprender y aprender (no a expensas mentales y/o emocionales de otros, sino a través de tu propia sangre, sudor y lágrimas)?

Los “hispanos” son la minoría más grande en los Estados Unidos. Alrededor del 65% de los que se identifican como hispanos o latinos también se identifican como blancos. Aunque los latinos blancos son escuchados en los espacios de la élite, en las salas de redacción y demás, no es así cuando se trata de la lucha necesaria por la igualdad y en contra del racismo.

Lee un libro o 50 para tener un vistazo de los siglos que han llevado a este levantamiento, así como los muchos otros que sucedieron antes.

Aunque las personas de color que no son afro-descendientes pueden tener y tienen problemas similares (dependiendo de los lazos familiares y de sus orígenes), las luchas de las comunidades latinas negras, marrones y blancas nunca han sido las mismas ni tampoco son unidimensionales. En esta situación, no importa en qué parte del espectro de la raza te encuentres o con qué te identifiques, se requiere más de todos nosotros.

“Le digo que tenga cuidado… si un policía lo detiene, no sabrán si es latino o negro,” recientemente oí a alguien decir algo sobre consejos bien intencionados que le dieron a un hijo adulto hace un tiempo. La experiencia de Kiko*, sin embargo, es que él es tanto negro como latino, un hecho que ha sido su realidad desde su nacimiento, aunque de alguna manera todavía no es evidente para su madre, y tal vez incluso para él mismo.

Para los latinos negros que no han cavado hondo, este momento es una oportunidad para reconocer y aceptar esta dualidad. Para los latinos marrones, es una oportunidad para continuar la rica historia de solidaridad, no sólo de palabra sino de acciones, reconociendo que la apropiación forzosa de tierra y espacio tanto en los Estados Unidos como en el resto de “América”—norte, centro y sur—no discrimina. Para los blancos y otros latinos, es momento de informarse y hablar/actuar con valentia a favor de los negros.

Si hay un momento para aplicar el mismo nivel de patriotismo rotundo y orgullo latino que a menudo hemos ejercido como comunidad a una causa y a una situación difícil, es ahora.

Angela Davis es arrestada en Nueva York por ser miembro del Black Panther Party. Photo by Keystone/Getty Images

“Radical” significa simplemente “agarrar las cosas de raíz”, dijo una vez la autora y activista Angela Davis. Tal desarraigo no puede tener lugar sin una intervención colectiva: “tenemos que fomentar mucho más la organización interracial.”

Las últimas horas han escrito un nuevo capítulo en los libros de historia que inevitablemente resultará de la (y pondré esto delicadamente) mierda que estamos viviendo. Hay un antes y un después de este momento, con suerte, no sólo en quiénes seremos individual y colectivamente después de que la pandemia termine (¿recuerdan eso?), o de como experimentaremos el arte, sino, más en general, qué tipo de “normalidad” deseamos encontrar si lo hacemos, y qué consideraremos aceptable.

Esta semana, miles de personas en todo Estados Unidos se han presentado para protestar a pesar de la pandemia del coronavirus. Los artistas han donado y compartido imágenes. Mientras tanto, voces familiares y consistentes como la de Alexandria Ocasio-Cortez y Cardi B han intervenido.

A medida que avanzamos, la voz de Rihanna, una de las más importantes aliadas viene a la mente:

“No podemos dejar que la insensibilidad se filtre… Cuando estemos marchando y protestando y posteando sobre los Michael Brown Juniors y las Atatiana Jeffersons del mundo, dile a tus amigos que se actíven.”

Actívate.

Envía un mensaje de texto a FLOYD al 55156, dona al GoFundMe de su familia, al Fondo para la Libertad de Minnesota y al colectivo de medios de comunicación del pueblo, Unicorn Riot, etc. y después de hacerlo, asegúrate de tener en cuenta tus demonios y reconocer o seguir luchando contra el racismo, el etnocentrismo o el colorismo, tal vez profundamente arraigados en tu interior, y de forma consciente y respetuosa, involúcrate con los miembros apáticos o mal informados de tu familia en lugar de ignorar sus comentarios. Lee un libro o 50 (algunos textos sugeridos aquí y aquí) para tener un vistazo de los siglos que han llevado a este levantamiento, así como los muchos otros que sucedieron antes. En otras palabras, asume tu responsabilidad y haz el trabajo, no sólo cuando sea representativo o visible para tus seguidores y compañeros, sino, más importante aún, cuando no lo sea.